
Hace unos meses iba de camino a mi taller de creación literaria, subí al camión y me senté casi hasta atrás. Iba escuchando música con mis audifonos. Un individuo sentado tras de mí, me habló. No lo escuché al principio pero después metió su cabeza entre mi asiento y el otro; me quité los audifonos para oír que era lo que quería. Me preguntó por qué iba disfrazado. Le contesté que no era ningún disfraz: "Así me visto", le respondí un poco molesto. Él me rebatió que yo me apestaba a maquillaje; que mi sombrero y mi forma de andar era un disfraz que escondía mi verdadero yo. Él iba borracho. Después me contó que era payaso de oficio y que ese era su día de descanso. Comparó la vida con una baraja de cartas: todo se basaba en el azar. Me dijo que en realidad todos eramos payasos pero que sólo él tenía el valor de aceptarlo y todos los demás ibamos por el mundo con un disfraz, somos una gran broma concluyó. Me reí. Apestaba a alcohol.
Juan Villoro dice que las máscaras son identidad. Es un hecho que no sólo nuestra forma de ser es un disfraz o una máscara sino que tenemos máscaras y disfraces para diferentes momentos o lugares con distintas personas. Estas máscaras metafóricas son mutaciones de nuestra forma de ser que obtamos por usar para adaptarnos a la sociedad. Porque no podemos aceptarnos imperfectos y nos escondemos detrás de las mentiras para agradar a los demás.
La etimología de la palabra máscara tal vez proviene del italiano
maschera o del francés:
masque. Más interesante resultan las probables raíces o antepasados de la palabra en latín o en árabe. Son
mascus, masca = «fantasma», y el
maskharah = «bufón», respectivamente. Las palabras nos dicen tanto. A veces la máscara resulta el refugio por el cual pretendemos pasar desapercibidos, otras veces usamos la máscara de bufón o payaso para esconder nuestro dolor.
Físicamente las máscaras se han usado desde el comienzo de la civilización. Los egipcios las usaban para representar a los dioses. Probablemente el primer uso que tuvieron fue para rituales religiosos. Representar lo que no somos. En muchas culturas la máscara puede transferir las cualidades de lo que representa. Por ejemplo: una máscara de jaguar inducirá al portador a convertirse o actuar como jaguar. Un complemento es el disfraz (que a veces consta de máscara y vestimenta)y la intención es la transformación del actor, del individuo en otra cosa. También lo hacemos a diario cuando salímos al trabajo o a la escuela sonreimos y fingimos ser felices y en realidad sufrimos depresión perpetua. A veces nos aferramos a una máscara o a un disfraz, cuando alguien descubre una pequeña porción de nuestro verdadero
yo nos sentimos desamparados. Por eso la máscara con el paso del tiempo se relaciona intimamente a la fiesta, a la celebración.
Octavio Paz afirma en su ensayo
El Laberinto de la Soledad, que el único momento donde el mexicano se quita su máscara es durante la fiesta. Yo complementaría que se desprende de su disfraz incluso aunque este representando a algun santo en el carnaval, se revela su verdadero ser: explosivo, machista, harto, sin principio ni fin. Aquellos que se ofrecen para disfrazarse en los carnavales quieren decir algo. Los hombres vistiendose de mujeres; los niños de criaturas nocturnas, de superheroes, de dioses mitologicos. Una máscara nos dice más que una cara, afirma
Oscar Wilde. Es por eso que el carnaval de Venecia o fiestas como
samhein o mejor conocido actualmente como
Halloween y
Mardi Gras en New Orleans son tan concurridos porque son momentos donde explícitamente aceptamos que queremos representar otras cosas, que a veces estamos hartos de ser nosotros. Es el instante donde podemos ser arte y artista al mismo tiempo, se nos permite expresar que somos feos por dentro, que anhelamos ser princesas y guerreros, que somos vampíros, podemos jugar y burlarnos del miedo.
Ethan Hawke interpreta a un joven enamoradizo llamado Jesse en
Before Sunrise, film de
Richard Linklater y en una de las escenas finales dice lo siguiente:
It's just usually it's myself that I wish I could get away from. Seriously, think about this. I have never been anywhere that I haven't been. I've never had a kiss when I wasn't one of the kissers. Y'know, I've never, um, gone to the movies, when I wasn't there in the audience. I've never been out bowling, if I wasn't there, y'know making some stupid joke. I think that's why so many people hate themselves. Seriously, it's just they are sick to death of being around themselves..
Las máscaras también son suspenso, intriga, a veces son auras de miserio. Alguien con máscara puede causar más impacto que mostrando su verdadero rostro. Los superheroes se cubren la cara para salvar el mundo y continuar siendo en la realidad un don nadie. La lucha libre en México y sus iconos enmascarados crean una cultura en torno a ocultar la cara del luchador. El criminal que se disfraza para atracar el banco; el manifestante que grita insignias contra el gobierno y se oculta para protegerse. El actor y el comico en teatro y cine. Curiosa concepción de los difraces y las máscaras que pueden existir fisicamente sobre nuestro cuerpo, cubrir realmente nuestro rostro o pueden ser invisibles y a veces imperceptibles para el resto del mundo pero que ocultan tanto de nosotros que al final no sabemos cuál es nuestra identidad real.
Quizá la única máscara que duele conscientemente usar es la que la misma sociedad nos impone. Cuando se nos atribuye un disfraz que nunca quisimos portar. Una máscara punitiva: una forma de humillación pública. La tortura mayor existe cuando nos intentamos quitar el disfraz y nadie acepta nuestra forma de ser. No digo verdadera forma de ser porque tal vez sea un concepto que no existe. La sociedad oprime nuestros instintos animales, nuestros deseos, somos una raza que ha establecido nuestros comportamientos primarios como "malos" o "feos" y al sentirnos rechazados usamos la máscara, el disfraz. Somos una gran broma; un carnaval que sucede en las escuelas y las oficinas. Somos un teatro que a veces se toma muy en serio.
Nos leemos