Wendigo: Aparentemente es una personificación de la llamada atávica -y la fascinación rayana en la locura- que los bosques profundos y la naturaleza más salvaje provoca en los hombres y, en su faceta más oscura, un mito para explicar la bestia en la que se puede convertir un ser humano cuando hace caso de dicha llamada.

sábado 26 de marzo de 2011

Con rumbo desconocido...


La violencia nos ha alcanzado

Davo Valdés de la Campa

La literatura mexicana –salvo pocas excepciones como Juan José Arreola, José Juan Tablada o los estridentistas (única vanguardia mexicana que trascendió)- se ha caracterizado por ceñirse a los cánones de la solemnidad. Leer Con rumbo desconocido… es sumergirse en una obra valiente y experimental. Su autor Isaias Alanís en tres libros diferentes unidos en un proyecto editorial, reúne una de las propuestas narrativas más frescas y únicas que el lector puede encontrar en estos tiempos de caos informativo.

Necesitaríamos tres presentaciones diferentes para poder hablar de cada uno de los segmentos que componen esta obra: “Con rumbo desconocido”, “ Historias de Chanes, Chanecas y Tonos” y “El arcón de las mentiras”. Sin embargo, hay elementos que son constantes en la narrativa de Isaias Alanis. Un elemento que sin duda llamará la atención del lector es la falta de comas y de puntos y seguido. La narración se convierte en un acto trasgresor pues obliga a no perder detalle de cada una de las historias. La decisión de prescindir de comas puede encontrar muchos detractores en las Academias de la lengua española, sin embargo, esto más que un descuido, se convierte en una postura de rebeldía. Las historias no sólo pueden leerse sin problema alguno, sino que el lenguaje mismo está configurado para formar un ritmo poético en cada uno de los relatos. Propongo dos tipos de lectura para esta obra.

1) La lectura común y corriente que aplicamos para leer un cuento. Buscar la historia, los personajes, desentrañar el argumento. Leer un cuento cómo nos enseñan en la escuelita.

2) Leer los cuentos dejándose llevar por el lenguaje, disfrutar cada palabra. Remitirnos a ese mundo abstracto que sólo el lenguaje escrito puede configurar en nuestra mente. No estoy seguro de que el autor lo sepa, pero en el libro encontré poemas escondidos. Esto se debe quizá a que los escritores trabajamos en dos niveles. Un 50% consciente y otro 50% inconsciente. Este último apartado puede ser captado por el lector cuando se entrega a una lectura de las palabras y no del argumento.

No TODOS los libros se puede leer con estas dos propuestas.

La narración de Isaias Alanís es experimental no sólo por las cuestiones ya mencionadas de puntuación. En “Historias de Chanes, Chanecas y Tonos” y en “El arcón de las mentiras”, podemos encontrar relatos que juegan con la realidad, que distorsionan el tiempo, relatos que se atreven a moldear conceptos. Por ejemplo, el cuento “Alma de papel” nos presenta el concepto de Tono. Un “algo” que parece no tener explicación y muchos significados al mismo tiempo. Una especie de cronopio cortazariano moderno. Relatos después, ese mismo Tono estelariza una tragedia con un papel Bond. Personajes que inauguran una nueva mitología, seres mágicos, experimentos del lenguaje y la construcción de un universo onírico son parte del segundo y tercer segmento del libro. Se trata de narraciones lúdicas en donde el autor juega con todo, incluso con la misma literatura.

Que yo haya empezado por el final no es gratuito. La literatura muchas veces ha fungido como escape del hastío de la realidad. Leemos para huir de este mundo depravado. Cuando llegamos a estos dos segmentos del libro encontramos un respiro.

“Con rumbo desconocido” reúne una serie de cuentos que retratan una realidad que ha dejado de ser lejana para convertirse en algo palpable y desafortunadamente cotidiano. La violencia es la constante de estos 48 textos. Los levantones, las torturas y prácticas inhumanas que practican tanto las autoridades policiacas como los sicarios de la droga, la corrupción, el vicio, la degradación de los valores morales, todos estos son tópicos que Isaias Alanís aborda en sus cuentos. Sin pudor, ni miramientos el autor va escarbando en la inmundicia de la sociedad, construyendo así un espejo en el cual ninguno de nosotros quisiera mirarse. Es imposible no salpicarse de sangre al leer el libro

Los cuentos van describiendo arquetipos de nuestra cultura mexicana actual. El político corrupto, el militar infiel, el borracho que se hace pendejo, el guardaespaldas cual Argos moderno, el obispo lascivo. La desvalorización de cada de uno de estas construcciones del capitalismo acuden hacia su propia destrucción en la dinámica del alcoholismo, de la violencia, del sexo desmedido. Nadie se atreve a escribir sin tapujos estas realidades lacerantes. Los escritores jóvenes celebran la depravación. El ciclo se repite. Lo putrefacto se extiende y ya no sólo Ciudad Juárez vive bajo el estigma de los feminicidios, también Morelos ocupa los primeros lugares de muertes violentas contra mujeres. Y es en este panorama hostil que aparece “Con rumbo desconocido”, que más allá de imitar lo violento, funciona como catártico, en el concepto primigenio que acuñó Aristóteles, en el sentido de mirar algo que nos aterre tanto al grado de modificar nuestra conducta moral. Estoy seguro que todo aquel que se acerque a esta obra, pensará las cosas más de dos veces antes de inmiscuirse y participar en la dinámica del narco o la corrupción en las esferas del poder gubernamental. La literatura también tiene el poder de cambiar el comportamiento del individuo y sólo bajo esta reinterpretación de nuestras acciones podemos cambiar al mundo. Este es un comienzo.

Jiutepec Morelos, 2011

*Texto leído durante la presentación del libro "Con rumbo desconocido" de Isaías Alanis en La Comuna

0 aullidos:

Publicar un comentario en la entrada

¿Qué opinas?