
Marcha nacional por la paz: poesía en las calles *
A los Híbridos
“Al fin de la batalla,
y muerto ya el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "No mueras, te amo tanto!"
–“Masa”, César Vallejo
Las calles estaban sedientas de versos
y esos días
bajo el sol de la discordia
estuvimos gritando
para detener la hemorragia
Un megáfono y poesía bastaron
para (re) construir la esperanza
desangrada
sobre la muerte que reinante
de entre las corbatas de los cobardes
intentaba aplastar nuestras voces
Hoy
estamos más vivos que nunca
luchando nuestra propia batalla
al borde del abismo
en una noche –no animal-
sino infrahumana
y tenemos que
(re) tomar las calles
hacer que la sangre
corra hacia nuestros corazones
y no se derrame en las cloacas
Las calles están sedientas de versos
y ahí estuvimos
para escuchar el murmullo de las paredes
y los pasos de todos los hombres
que cansados, derrotados por las
revoluciones del tiempo
decidieron callar por siempre
y estuvimos ahí para encender
otros faros y otras revoluciones
Vamos a marchar con la poesía bajo el brazo
con un espejo hacia nuestros corazones
vamos a intentar encontrar el verdadero
lenguaje que demuestre nuestra indignación
quizá sea la música, quizá nuestro grito
esta ocasión, en esta lucha, entre tanta muerte
deba venir desde nuestro silencio.
“Vamos a ir caminando en silencio; el lugar en donde nace la palabra verdadera y se recoge para comprender sus significados profundos; vamos a caminar así para evitar que los gritos nos confundan y la indignación, que lleva a veces al insulto, nos haga perder el amor. Este silencio, en el que nos recogemos, marca un tiempo necesario para que surja la palabra y las palabras claras y precisas que necesitamos”- Javier Sicilia.
A los Híbridos
“Al fin de la batalla,
y muerto ya el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "No mueras, te amo tanto!"
–“Masa”, César Vallejo
Las calles estaban sedientas de versos
y esos días
bajo el sol de la discordia
estuvimos gritando
para detener la hemorragia
Un megáfono y poesía bastaron
para (re) construir la esperanza
desangrada
sobre la muerte que reinante
de entre las corbatas de los cobardes
intentaba aplastar nuestras voces
Hoy
estamos más vivos que nunca
luchando nuestra propia batalla
al borde del abismo
en una noche –no animal-
sino infrahumana
y tenemos que
(re) tomar las calles
hacer que la sangre
corra hacia nuestros corazones
y no se derrame en las cloacas
Las calles están sedientas de versos
y ahí estuvimos
para escuchar el murmullo de las paredes
y los pasos de todos los hombres
que cansados, derrotados por las
revoluciones del tiempo
decidieron callar por siempre
y estuvimos ahí para encender
otros faros y otras revoluciones
Vamos a marchar con la poesía bajo el brazo
con un espejo hacia nuestros corazones
vamos a intentar encontrar el verdadero
lenguaje que demuestre nuestra indignación
quizá sea la música, quizá nuestro grito
esta ocasión, en esta lucha, entre tanta muerte
deba venir desde nuestro silencio.
“Vamos a ir caminando en silencio; el lugar en donde nace la palabra verdadera y se recoge para comprender sus significados profundos; vamos a caminar así para evitar que los gritos nos confundan y la indignación, que lleva a veces al insulto, nos haga perder el amor. Este silencio, en el que nos recogemos, marca un tiempo necesario para que surja la palabra y las palabras claras y precisas que necesitamos”- Javier Sicilia.
*Texto publicado en La Jornada Morelos el 8 de mayo del 2011




Vamos. Vamos a marchar, siempre, con la poesía bajo en brazo y adentro y encima. Vamos a marchar con la poesía. Gracias Davo. Como siempre, es un placer leerte. Abrazo.
ResponderSuprimirDespués de 3000 kilómetros, 400 llantos, un corazón al borde del colapso y con la garganta amarrada a una estrella negra, carnal, te digo:
ResponderSuprimirTe quiero un chingo y no perdamos el hilo por ningun manifiesto, pacto, acuerdo, ni bandera. La paz está en nosotros.
Nunca con la poesía bajo el brazo. Siempre con la poesía en la frente.
ResponderSuprimir